Un descenso hacia el interior de Marte

Por Diego Bagú - 22 de noviembre de 2018 

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Este lunes 26 de noviembre, la sonda InSight de la NASA aterriza en el planeta rojo.


Este lunes 26 de noviembre, Marte recibirá nuevamente otro de nuestros mensajeros. Uno más de los muchos que le hemos enviado desde la década de 1960, momento en que comenzamos a lanzar sondas espaciales hacia el planeta rojo. 

Luego de 6 años -el último amartizaje ocurrió con el ya famoso rover Curiosity- tendremos la ocasión, una vez más, de realizar un descenso sobre las arenas marcianas. En esta oportunidad será la sonda espacial InSight de la NASA, una misión histórica por muchos aspectos relevantes. 

Construida a partir de la estructura de la nave Phoenix -amartizó en 2008 cerca del polo norte del planeta-, la misión InSight tendrá como objetivo principal indagar sobre la estructura interna de Marte a fin de comprender no sólo su conformación sino la de los planetas rocosos del sistema Solar y, muy en particular, la Tierra misma.  

InSight es el acrónimo de Interior exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport (exploración interna a partir de investigaciones sísmicas, geodésicas y transporte de calor). Resulta claro que su nombre revela las disciplinas y herramientas científicas con las cuales InSight intentará descifrar uno de los grandes misterios marcianos: ¿cómo es su interior?


 

La sonda espacial InSight en las instalaciones de Lockheed Martin, la contratista de la NASA para la construcción del navío.


Luego de un poco más de 6 meses de viaje, y al igual que ocurre en cada amartizaje, el descenso será literalmente extraordinario. Serán algo así como 7 minutos desde el momento en que InSight toque las capas superiores de la atmósfera hasta el instante en que se pose firmemente. De hecho, los técnicos de la NASA dedicados a estos procedimientos lo denominan los Luego de un poco más de 6 meses de viaje, y al igual que ocurre en cada amartizaje, el descenso será literalmente extraordinario. Serán algo así como 7 minutos desde el momento en que InSight toque las capas superiores de la atmósfera hasta el instante en que se pose firmemente. De hecho, los técnicos de la NASA dedicados a estos procedimientos lo denominan los 7 minutos de terror. Durante ese período, la nave pasará por distintas fases.

InSight ingresará en la atmósfera marciana a casi 20.000 km/h. El roce atmosférico le provocará un primer frenado, luego desplegará su paracaídas y, finalmente, encenderá sus retrocohetes para lograr posarse con éxito. Todo este proceso ocurrirá en menos de 7 minutos.



El descenso de InSight a través de la atmósfera marciana para, finalmente, posarse en suelo rojo.


Una vez que las tres patas de la nave toquen suelo en Elysium Planitia -la llanura más extensa de Marte-, InSight intentará transmitir su estado de situación a Tierra. Para ello se valdrá de otra nave de la NASA que se encuentra en órbita marciana, la Mars Reconnaissance Orbiter (Orbitador de Reconocimiento Marciano, o MRO). Enviará su mensaje al MRO y éste la retransmitirá a nuestro planeta. Eso ocurrirá aproximadamente a las 17h de Argentina. Se estima que la señal tarde unos 8 minutos en atravesar la distancia que nos separa con el planeta rojo.

El procedimiento automático de funcionamiento de la sonda hará que unos minutos después comience a desplegar sus paneles solares, indispensables para obtener energía a lo largo del año marciano -equivalente a dos años terrestres-, tiempo de vida útil que la NASA ha estipulado para la nave. A posteriori, y durante las primeras 10 semanas, InSight desplegará su brazo robótico para depositar en la superficie sus instrumentos de medición, procedimiento que nunca se ha hecho hasta el momento.

De los estudios que InSight realizará a lo largo de su valiosa estadía, dos son claves para la misión. Uno de ellos es la instalación en superficie de un sismógrafo a fin de medir movimientos sísmicos. Será la primera vez que se instale un instrumento de este tipo en otro planeta. Hasta el momento, sólo se lo había hecho en la Luna con las misiones tripuladas Apollo. El sismógrafo será el primer instrumento que el brazo depositará en superficie el cual será cubierto con un escudo térmico que funcionará también como protector contra el viento. A partir de ese momento, el equipo de misión ya estará en condiciones de registrar actividad sísmica. 



En primer plano, sobre la izquierda de la imagen, el sismógrafo con su escudo protector. Sobre la derecha, la sonda que perforará el suelo marciano a fin de medir parámetros físicos del interior del planeta como así también la manera en que se transporta el calor.


Pocas semanas después, depositará la sonda que permitirá perforar hasta 5 metros de profundidad, algo nunca antes realizado en ningún cuerpo celeste. Será un verdadero hito en la investigación espacial el cual permitirá medir propiedades físicas del planeta y en particular la transmisión de calor.

La gran recolección de datos que InSight logre capturar a lo largo del año marciano nos permitirá comprender en gran manera la estructura interna de Marte. Nuestros modelos indican que los planetas rocosos del sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra y el mismísimo Marte) se formaron a partir de los elementos más pesados que existían en la nube primigenia de gas y polvo con la que se formó el sistema planetario. Entendemos que básicamente estos planetas están constituidos por tres grandes estructuras: un núcleo, un manto y una corteza. En el caso de la Tierra, el núcleo a su vez puede dividirse en un núcleo interno formado por hierro sólido y uno externo en donde ese metal se encuentra parcialmente derretido, lo cual al circular alrededor de la parte interna del planeta produce un campo magnético tal cual ocurre con un dínamo. En Marte ese campo magnético no existe. Vale preguntarse si es que esa actividad ha cesado o si directamente nunca ha existido un proceso como el terrestre.



Simulación del interior de Marte. Como todo planeta rocoso, 

se cree que está constituido por un núcleo, un manto 

y una corteza.


Como es de suponer, entender la estructura de Marte permitirá entender mucho mejor a nuestro planeta y avanzar en nuestro camino de ir en busca de las respuestas a los más profundo de los interrogantes: ¿Cómo se originó la vida? ¿Quiénes somos?. Intentar responder estas cuestiones trascendentales es preguntarnos por nosotros mismos; lo que hacemos cada vez que miramos al cielo. 

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